En muchas explotaciones agrícolas, el reto no está solo en saber qué labor hay que hacer, sino en poder llegar bien hasta la zona donde realmente hace falta intervenir. Hay parcelas con pendientes, accesos complicados, bordes irregulares, terrenos fragmentados o zonas donde la maquinaria terrestre entra con dificultad. En estos casos, el dron puede convertirse en una herramienta muy útil para trabajar con más rapidez, seguridad y precisión. En una provincia como Jaén, donde el olivar tiene un peso fundamental en la actividad agraria y cooperativa, esta tecnología puede aportar un valor muy práctico. Muchas fincas presentan desniveles, caminos estrechos, parcelas repartidas en distintos puntos o zonas donde revisar el cultivo a pie o con maquinaria requiere mucho tiempo. Su principal ventaja operativa es que permite observar y revisar zonas difíciles sin depender tanto del acceso físico del terreno. Esto no significa que vaya a sustituir al tractor ni a la maquinaria agrícola tradicional. Más bien, funciona como un complemento que ayuda a resolver tareas concretas de forma más ágil. Dentro de la transformación digital del sector agroalimentario, los drones agrícolas representan muy bien esta idea: usar la tecnología de forma práctica para tomar mejores decisiones y hacer más eficiente el trabajo diario en el campo. Acceso a zonas difíciles Una de las ventajas más claras del dron en agricultura es su capacidad para llegar a zonas donde la maquinaria terrestre tiene más limitaciones. Esto ocurre en terrenos con pendiente, parcelas estrechas, caminos en mal estado, márgenes difíciles o zonas donde el tractor no puede maniobrar con comodidad. En este tipo de situaciones, el dron permite revisar la zona desde el aire sin necesidad de entrar físicamente con maquinaria pesada. Puede utilizarse para inspeccionar cultivos, detectar daños, comprobar el estado de una parcela después de lluvias o localizar zonas que necesitan una revisión más detallada. También resulta útil en explotaciones muy fragmentadas, donde los desplazamientos entre parcelas consumen mucho tiempo. En vez de recorrer cada punto a pie o con vehículo, el dron ofrece una primera visión rápida y ayuda a decidir dónde conviene actuar primero. Empresas especializadas destacan la capacidad de los drones para mejorar la observación del cultivo y facilitar una gestión más eficiente. Esta visión aérea ayuda a detectar incidencias que desde el suelo pueden pasar desapercibidas. Más seguridad y menor impacto sobre el terreno El uso de drones también puede mejorar la seguridad en determinadas tareas. En terrenos inestables, pendientes pronunciadas o zonas con acceso complicado, el operario evita entrar directamente en lugares donde puede haber riesgo de caída, atasco o accidente. Esto es especialmente importante después de lluvias, en zonas blandas o en caminos deteriorados. El dron permite hacer una inspección previa y valorar si realmente es necesario entrar en la parcela o si conviene esperar a mejores condiciones. Además, al reducir la necesidad de maniobrar con vehículos pesados en zonas delicadas, también se disminuye el impacto sobre el suelo. Cada entrada de maquinaria puede generar compactación, afectar a zonas sensibles o dañar partes del cultivo, sobre todo cuando el terreno está húmedo. Por ejemplo, antes de entrar con un tractor, el agricultor puede usar el dron para comprobar si una zona está encharcada, si hay daños visibles o si una parte del cultivo presenta menor desarrollo. Así se evita entrar “a ciegas” y se reducen pasadas innecesarias. Ahorro de tiempo y mejor organización del trabajo En agricultura, el tiempo también es un recurso. Muchas decisiones tienen que tomarse rápido, sobre todo cuando hay cambios de tiempo, problemas de riego, daños por fauna, enfermedades o incidencias localizadas. El dron permite revisar una superficie amplia en poco tiempo y obtener una visión general de la explotación. Esto ayuda a priorizar tareas: qué zona revisar primero, dónde puede haber un problema, qué parcela necesita atención y qué áreas parecen estar en buen estado. En explotaciones olivareras con varias parcelas o terrenos dispersos, esta capacidad puede ser especialmente útil. El agricultor, el técnico o la cooperativa no tienen que dedicar el mismo tiempo a revisar todo por igual, sino que pueden apoyarse en la información aérea para ordenar mejor el trabajo. Los drones agrícolas pueden aportar beneficios relacionados con el ahorro de tiempo, la reducción de costes y la obtención de información más precisa sobre los cultivos. Por eso, cada vez se integran más en trabajos de agricultura de precisión. Precisión en parcelas irregulares Muchas explotaciones no tienen parcelas grandes, rectas y fáciles de trabajar. Al contrario, es habitual encontrar bordes irregulares, pequeñas superficies, linderos, zonas con obstáculos o áreas donde la maquinaria no se adapta bien a la forma real del terreno. En el olivar jiennense, esta realidad puede verse en fincas tradicionales, parcelas en pendiente o explotaciones divididas en diferentes zonas. El dron ofrece una respuesta más flexible, ya que puede volar sobre la geometría real de la parcela, revisar zonas concretas y ayudar a localizar puntos que necesitan atención. En agricultura de precisión, esta información permite pasar de una gestión general a una gestión más localizada. No toda la explotación tiene que recibir la misma atención ni todas las zonas presentan los mismos problemas. El dron ayuda a identificar esas diferencias y a trabajar de forma más ajustada. Esta idea puede ser especialmente interesante para cooperativas y pequeñas o medianas explotaciones que quieren conocer mejor sus parcelas, optimizar recursos y tomar decisiones con más información. Apoyo para inspección y toma de decisiones El dron puede utilizarse para muchas tareas de apoyo: revisar el estado del cultivo, detectar diferencias de vigor, localizar zonas con estrés, comprobar daños, observar problemas de riego o documentar el estado de una parcela en un momento concreto. Su valor no está únicamente en la imagen, sino en la información que esa imagen puede aportar. Una fotografía aérea puede ayudar a detectar una zona con menor desarrollo, una franja afectada o una diferencia clara entre partes de la finca. Cuando esa información se combina con la experiencia del agricultor y el criterio técnico, la toma de decisiones mejora. El dron detecta,
Monitorización aérea para la identificación precoz de plagas y enfermedades agrícolas
Detectar una plaga o una enfermedad a tiempo puede marcar la diferencia en una explotación agrícola. En el campo, unos días de retraso pueden afectar al rendimiento, la calidad de la cosecha y el coste de la intervención. En una provincia como Jaén, donde el olivar tiene un peso fundamental en la actividad agraria y cooperativa, la vigilancia del cultivo es clave. Muchas fincas presentan parcelas amplias, zonas con pendiente, diferencias de suelo o áreas donde no siempre es fácil detectar un problema desde el suelo. Por eso, los drones se han convertido en una herramienta útil para vigilar los cultivos y localizar incidencias antes de que sean evidentes a simple vista. No sustituyen al agricultor ni al técnico, pero sí ayudan a revisar mejor la finca, detectar zonas sospechosas y decidir dónde conviene mirar primero. La idea es sencilla: ver antes para actuar mejor. Dentro de la transformación digital del sector agroalimentario, los drones permiten transformar imágenes aéreas en información práctica para tomar decisiones más rápidas y ajustadas a cada explotación. Ver antes de que el daño sea evidente Muchas plagas y enfermedades no aparecen de golpe en toda la parcela. Normalmente empiezan en focos pequeños, manchas o zonas concretas que pueden pasar desapercibidas durante los primeros días. Desde el suelo, esos cambios no siempre se ven con facilidad, sobre todo en parcelas grandes, terrenos irregulares o cultivos con mucha densidad vegetal. El dron permite obtener una visión general del cultivo en poco tiempo. Desde el aire, es más fácil detectar diferencias de color, pérdida de vigor, zonas con menor desarrollo, manchas irregulares o cambios que pueden indicar que algo no va bien. Esta primera revisión aérea no ofrece un diagnóstico definitivo, pero sí ayuda a identificar las zonas que necesitan una inspección más detallada. En vez de recorrer toda la finca buscando el problema “a ojo”, el agricultor, el técnico o la cooperativa pueden centrarse en los puntos donde el dron ha detectado una anomalía. Los drones pueden apoyar el control de plagas al facilitar la vigilancia del cultivo y la localización de zonas afectadas. Sensores que ayudan a detectar problemas No todos los drones agrícolas trabajan igual. Algunos utilizan cámaras RGB, que captan imágenes similares a las de una cámara convencional. Estas sirven para ver cambios visibles en el cultivo, como manchas, zonas secas, pérdida de cobertura vegetal o daños físicos. Otros incorporan cámaras multiespectrales, que captan información que el ojo humano no percibe. Este tipo de sensores puede detectar cambios en la respuesta de la vegetación antes de que el problema sea visible desde el suelo. Por ejemplo, una zona afectada por una enfermedad o una plaga puede mostrar menor vigor o una respuesta diferente en determinados índices de vegetación. También pueden utilizarse sensores térmicos, que ayudan a observar diferencias de temperatura en el cultivo. Estas variaciones pueden estar relacionadas con estrés, falta de agua, daños fisiológicos o alteraciones en el funcionamiento normal de la planta. La combinación de drones, imágenes aéreas y aprendizaje automático puede ayudar al seguimiento de la salud del cultivo y a la detección de enfermedades. Aun así, la tecnología debe entenderse como una ayuda, no como una respuesta automática. El dron señala dónde mirar Un mapa puede mostrar una zona con menor vigor, pero eso no significa automáticamente que haya una plaga o una enfermedad. Una bajada de vigor puede deberse a falta de agua, compactación del suelo, carencias nutricionales, daños por maquinaria, problemas de drenaje, estrés térmico o presencia de patógenos. Por eso, la información aérea siempre debe contrastarse en campo. El valor del dron está en ordenar la revisión. Primero detecta zonas anómalas. Después, el técnico o agricultor comprueba qué está ocurriendo realmente. Esta combinación permite ahorrar tiempo y evitar decisiones precipitadas. En la práctica, el dron funciona como una primera capa de vigilancia. No sustituye el conocimiento del campo, pero ayuda a enfocar mejor la inspección y a revisar con más detalle las zonas donde puede existir un problema. Del foco al mapa de actuación Una de las mayores ventajas del dron es que permite delimitar el problema. Cuando una plaga o enfermedad aparece, no siempre afecta a toda la explotación por igual. Puede empezar en una esquina, avanzar en una franja, concentrarse en una zona húmeda o aparecer cerca de un borde de parcela. Con un vuelo bien planificado, es posible localizar esos focos y generar mapas que ayuden a ver su extensión. Esto es muy útil para decidir si el problema requiere una intervención localizada, un seguimiento más frecuente o una revisión más amplia. Esta forma de trabajar puede ser especialmente útil en cooperativas y explotaciones olivareras que gestionan varias parcelas. No se trata de aplicar tecnología por moda, sino de usarla para entender mejor la finca y actuar solo donde hace falta. Si el problema está concentrado en una zona concreta, no siempre tiene sentido revisar o tratar toda la finca con la misma intensidad. La monitorización aérea permite priorizar y tomar decisiones más ajustadas. Más rapidez y mejor seguimiento En agricultura, detectar pronto puede evitar pérdidas importantes. Una plaga que se identifica tarde puede expandirse con rapidez. Una enfermedad que no se controla a tiempo puede afectar a la calidad y al rendimiento. Y un daño mal interpretado puede llevar a tratamientos innecesarios o poco eficaces. El dron ayuda a reducir ese margen de incertidumbre. Permite revisar más superficie en menos tiempo, localizar zonas sospechosas y organizar mejor la respuesta. También permite hacer seguimiento después de una actuación. Si se aplica una medida correctora, un nuevo vuelo puede ayudar a comprobar si la zona mejora o si el problema sigue avanzando. Destacar el papel de la inteligencia artificial, los drones y los sensores como herramientas de apoyo para analizar datos del cultivo y mejorar la toma de decisiones en agricultura. Cuidado con los tratamientos fitosanitarios Es importante diferenciar entre usar drones para detectar plagas o enfermedades y utilizarlos para aplicar productos fitosanitarios. No es lo mismo monitorizar una parcela que realizar un tratamiento.
Evaluación del estrés hídrico con drones para mejorar la eficiencia del riego
Gestionar bien el riego es uno de los grandes retos de cualquier explotación agrícola. No se trata solo de aportar agua al cultivo, sino de hacerlo en el momento adecuado, en la cantidad necesaria y en las zonas donde realmente hace falta. En muchas parcelas, el agua no se distribuye de forma uniforme: hay áreas que retienen mejor la humedad, otras que se secan antes y sectores donde pueden aparecer fallos en emisores, presión o programación. En una provincia como Jaén, donde el olivar tiene un peso fundamental en la actividad agraria y cooperativa, mejorar la eficiencia del riego puede marcar una diferencia importante. El agua es un recurso cada vez más valioso y cada decisión relacionada con su uso puede influir en la productividad, la calidad de la aceituna y la rentabilidad de la explotación. En este contexto, los drones pueden ser una herramienta muy útil para detectar estrés hídrico y mejorar la eficiencia del riego. Su valor no está solo en hacer una imagen aérea de la finca, sino en ayudar a identificar diferencias dentro de la parcela que desde el suelo pueden pasar desapercibidas. La idea es sencilla: regar mejor, no simplemente regar más. Este enfoque forma parte de la transformación digital del sector agroalimentario, donde la tecnología se utiliza para ayudar a agricultores, cooperativas y empresas del sector a tomar decisiones con más información y menos incertidumbre. Qué es el estrés hídrico y por qué detectarlo a tiempo El estrés hídrico aparece cuando la planta no dispone del agua que necesita para desarrollarse correctamente. A veces se debe a una falta real de agua, pero también puede estar relacionado con problemas de distribución, suelos con distinta capacidad de retención, compactación, pendientes, obstrucciones o una programación de riego poco ajustada. El problema es que no siempre se ve desde el primer momento. Un olivo puede empezar a sufrir antes de mostrar síntomas claros en las hojas, el color o el crecimiento. Cuando el daño ya se aprecia a simple vista, puede que el cultivo lleve varios días en una situación desfavorable. Ahí es donde los drones aportan valor. Gracias a sensores térmicos, cámaras multiespectrales o imágenes de alta resolución, permiten revisar grandes superficies en poco tiempo y detectar diferencias internas dentro de la finca. Los trabajos de agricultura de precisión con drones pueden ayudar a optimizar el riego mediante información aérea del cultivo. Esta información no sustituye la visita al campo, pero sí ayuda a saber dónde mirar primero. Cómo ayudan los drones a detectar falta de agua Para evaluar el estrés hídrico, uno de los sensores más útiles es la cámara térmica. Este tipo de cámara permite detectar diferencias de temperatura en la cubierta vegetal. Cuando una planta tiene suficiente agua, regula mejor su temperatura mediante la transpiración. Cuando le falta agua, esa capacidad se reduce y la temperatura puede aumentar respecto a otras zonas mejor hidratadas. Ese contraste térmico puede representarse en un mapa y servir como señal de alerta. Por ejemplo, una zona con mayor temperatura puede indicar menor transpiración, falta de agua disponible o algún problema en el sistema de riego. Después, esa información debe comprobarse en campo para confirmar la causa. También pueden combinarse imágenes térmicas con imágenes multiespectrales. Mientras la cámara térmica ayuda a detectar diferencias de temperatura, la multiespectral puede mostrar variaciones de vigor o actividad vegetal. La combinación de ambas permite obtener una visión más completa del estado del cultivo. El uso de imágenes térmicas infrarrojas es fundamental para evaluar el estrés hídrico dentro de la agricultura de precisión. Del mapa térmico a una decisión de riego El verdadero valor del dron aparece cuando las imágenes se procesan y se convierten en mapas útiles. Un mapa térmico puede mostrar qué zonas presentan mayor temperatura. Un mapa de vigor puede señalar áreas con menor desarrollo. Al cruzar esa información con el conocimiento de la finca, es posible entender mejor qué está ocurriendo. Por ejemplo, si una zona aparece con mayor temperatura y menor vigor, puede ser necesario revisar el riego, comprobar emisores, analizar el suelo o verificar si hay algún problema sanitario. Si el patrón se repite en una línea concreta, puede estar relacionado con una obstrucción o una diferencia de presión. En este punto, el dron actúa como una primera lectura de la finca. Detecta, ordena y ayuda a priorizar. Después, el criterio técnico confirma el origen del problema y define la respuesta más adecuada. Esta forma de trabajar puede ser especialmente útil para cooperativas y explotaciones olivareras que gestionan varias parcelas, porque permite comparar zonas, planificar visitas técnicas y tomar decisiones más ajustadas. Regar mejor, no solo regar más Uno de los errores más habituales en la gestión del agua es pensar que la solución siempre pasa por aumentar el riego. Sin embargo, muchas veces el problema no está en la cantidad total de agua, sino en cómo se reparte dentro de la explotación. Una finca puede estar consumiendo un volumen importante de agua y, aun así, tener zonas con déficit y otras con exceso. Esto puede ocurrir por diferencias de suelo, fallos en el sistema, mala uniformidad, problemas de presión o una programación que no se adapta bien a las necesidades del cultivo. Los drones ayudan a detectar estos desajustes. Al observar la parcela desde arriba, es más fácil identificar patrones que desde tierra pueden pasar desapercibidos. Esto permite revisar sectores concretos, ajustar turnos, comprobar instalaciones y evitar decisiones demasiado generales. Los drones pueden utilizarse para controlar el riego en cultivos, detectar necesidades y apoyar trabajos de agricultura de precisión. Una herramienta útil, pero no automática Aunque los drones ofrecen información muy valiosa, es importante no tratarlos como una solución automática. Un mapa térmico puede señalar una zona con comportamiento anómalo, pero no siempre explica por sí solo la causa exacta. Una temperatura más alta puede estar relacionada con falta de agua, pero también con diferencias de suelo, viento, orientación, estado sanitario o condiciones del momento del vuelo. Por eso, la información aérea debe comprobarse siempre
Ahorro, inversión y rentabilidad del dron
El uso de drones en agricultura ha crecido mucho en los últimos años, pero una de las preguntas más importantes sigue siendo la misma: ¿realmente compensa la inversión? La respuesta no es igual para todas las explotaciones. Un dron puede ser una herramienta muy útil, pero su rentabilidad no depende solo del precio del equipo. Depende de para qué se usa, con qué frecuencia, en qué tipo de finca y si la información que aporta se convierte después en decisiones concretas. En una provincia como Jaén, donde el olivar tiene un peso fundamental en la actividad agraria y cooperativa, esta pregunta es especialmente importante. Muchas explotaciones cuentan con parcelas fragmentadas, zonas con pendiente, diferencias de suelo, problemas de acceso o necesidades distintas de riego y seguimiento. En estos casos, el dron puede aportar valor si ayuda a trabajar con más precisión y a reducir pérdidas. Comprar un dron solo por incorporar tecnología no garantiza ningún ahorro. En cambio, utilizarlo para detectar problemas a tiempo, revisar zonas concretas, mejorar el uso del agua o reducir intervenciones innecesarias sí puede tener un impacto económico real. Por eso, dentro de la transformación digital del sector agroalimentario, el dron debe entenderse como una herramienta de gestión. No se trata solo de volar sobre una parcela, sino de obtener datos útiles para trabajar mejor, reducir costes y aprovechar mejor los recursos. El dron como herramienta productiva A la hora de valorar la rentabilidad de un dron agrícola, conviene separar dos ideas: el coste de tenerlo y el valor que puede aportar. El coste incluye el equipo, las baterías, el mantenimiento, el software, la formación, los seguros, el tiempo de trabajo y, en algunos casos, el análisis de datos o el apoyo de una empresa especializada. Además, si se quiere utilizar para tareas más complejas, como aplicaciones fitosanitarias, los requisitos técnicos y legales también aumentan. El valor aparece cuando el dron ayuda a tomar mejores decisiones. Por ejemplo, puede detectar una zona con menor vigor antes de que el problema sea visible, revisar el estado del riego, localizar daños, comparar parcelas o evitar desplazamientos innecesarios por la finca. Existen diversos estudios que analizan cómo esta tecnología puede apoyar la gestión de una explotación cuando se integra dentro del trabajo técnico. La idea clave es sencilla: el dron no es rentable por sí solo, sino por las decisiones que permite mejorar. Comprar un dron o contratar el servicio No todas las explotaciones necesitan comprar un dron propio. En muchos casos, puede ser más rentable contratar un servicio externo de vuelos, análisis de imágenes o agricultura de precisión. Comprar puede tener sentido cuando la explotación tiene suficiente superficie, una necesidad frecuente de seguimiento y personal capacitado para utilizar bien la tecnología. Si el dron se usa varias veces durante la campaña, el coste se reparte mejor y la inversión puede ser más fácil de justificar. En cambio, para explotaciones pequeñas o con un uso puntual, puede ser más práctico contratar el servicio cuando se necesite. Así se evita asumir el coste completo del equipo, el mantenimiento, la formación y el procesamiento de datos. También pueden existir modelos compartidos entre cooperativas, comunidades de regantes o varias explotaciones cercanas. Esta opción puede ser interesante en el olivar jiennense, donde muchas fincas tienen necesidades parecidas y pueden beneficiarse de una tecnología común sin que cada agricultor tenga que asumir toda la inversión por separado. Dónde puede aparecer el ahorro El ahorro que aporta un dron no siempre se ve de forma inmediata en una factura. A veces aparece en forma de menos visitas innecesarias, menos pérdidas, mejor planificación o decisiones más rápidas. Uno de los ahorros más claros puede venir del uso más eficiente de insumos. Si el dron ayuda a identificar zonas concretas con problemas, se puede evitar aplicar el mismo tratamiento o la misma revisión en toda la parcela cuando no hace falta. Esto puede reducir el consumo de productos, mejorar la precisión de las intervenciones y disminuir costes asociados. También puede ayudar a mejorar el uso del agua. Detectar antes una zona con estrés hídrico o un problema en el riego puede evitar pérdidas de vigor y permitir correcciones más rápidas. En ese caso, el beneficio no está solo en gastar menos agua, sino en evitar daños que podrían afectar al rendimiento del olivar. Medios especializados han analizado cómo los drones pueden contribuir al ahorro en campo, especialmente cuando se usan para detectar problemas, mejorar la aplicación de recursos y apoyar decisiones más precisas. Rentabilidad: no solo ahorrar, también perder menos Cuando se habla de rentabilidad, muchas veces se piensa solo en reducir costes. Pero en agricultura una parte importante del retorno puede venir de perder menos. Si un dron permite detectar una plaga antes, corregir un problema de riego, localizar una zona con menor desarrollo o actuar antes de que el daño avance, el beneficio puede estar en evitar una pérdida mayor. A veces, la diferencia económica no está en gastar menos, sino en proteger mejor la producción. Por ejemplo, si una zona de la finca está recibiendo menos agua por un fallo en el sistema de riego, el problema puede pasar desapercibido durante días. Un vuelo con dron puede señalar esa diferencia antes y ayudar a corregirla. Si eso evita una caída de rendimiento o una pérdida de calidad, la tecnología ya está aportando valor. Esta forma de trabajar encaja con la agricultura de precisión para pequeñas y medianas explotaciones, porque la tecnología debe adaptarse al tamaño y a las necesidades reales de cada finca. Monitorización y aplicación: no es lo mismo No todos los usos del dron tienen el mismo coste ni el mismo retorno. La monitorización suele ser el primer paso más accesible. Consiste en usar el dron para observar, medir, generar mapas y detectar diferencias dentro de la parcela. Este uso puede requerir menos inversión que un dron de aplicación y puede ser muy útil para tomar decisiones agronómicas. Su retorno suele ser más indirecto, porque depende de cómo se utilice la información
La Oficina Acelera Pyme de Cooperativas Agro-alimentarias de Jaén lanza un nuevo folleto informativo para acercar la digitalización al sector cooperativista agroalimentario
La Oficina Acelera Pyme de Cooperativas Agro-alimentarias de Jaén continúa reforzando sus acciones de difusión y sensibilización con el objetivo de acercar la transformación digital al tejido agroalimentario de la provincia y muy especial a sus asociados. Con este propósito, hemos diseñado un nuevo folleto informativo en formato A5 y a doble cara, una herramienta práctica y visual que permitirá dar a conocer de forma rápida y sencilla los servicios que ofrece nuestra oficina a cooperativas, agricultores, ganaderos y empresas del sector. Este nuevo material ha sido concebido para facilitar su distribución en: Su formato compacto permite que cualquier profesional del sector pueda disponer, de un solo vistazo, de información clara sobre los principales servicios de nuestra Oficina Acelera Pyme: ✅ asesoramiento personalizado en transformación digital✅ diagnósticos de madurez digital✅ orientación sobre herramientas tecnológicas✅ información sobre soluciones innovadoras para el sector agroalimentario✅ acompañamiento en el proceso de digitalización Además, este folleto se convierte en un recurso especialmente útil para reforzar una de las principales líneas de actuación de la oficina: el contacto directo con cooperativas y profesionales del sector sobre el terreno, facilitando que más empresas conozcan las oportunidades que ofrece la digitalización para mejorar su competitividad. Desde la Oficina Acelera Pyme de Cooperativas Agro-alimentarias de Jaén seguimos trabajando para que la innovación tecnológica llegue de forma práctica, cercana y adaptada a las necesidades reales del sector agroalimentario provincial. Si deseas más información o solicitar un diagnóstico digital, puedes contactar con nuestra oficina a través de nuestra web o de nuestro teléfono: 953963141
Asistimos al III Encuentro Nacional de Oficinas Acelera Pyme
Reproducimos íntegra la Nota de Prensa emitida por Camara de Comercio de España con motivo del evento al cual asistimos el pasado 17 de marzo. Jesús Herrero, director general de Red.es; María González Veracruz, secretaria de Estado Digitalización e Inteligencia Artificial; José Luis Bonet, presidente de la Cámara de España; e Inmaculada Riera, directora general de la Cámara de España Madrid, 17 de marzo de 2026. El III Encuentro Nacional de Oficinas Acelera pyme (OAP), celebrado hoy en Madrid, ha puesto en valor el trabajo que esta red, impulsada por el Gobierno de España, desempeña en el impulso de la transformación digital de pymes, autónomos y emprendedores en todo el territorio. Las Oficinas Acelera pyme, desarrolladas por Red.es, entidad adscrita al Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, son puntos atención personalizada que brindan asesoramiento, formación y acompañamiento, fomentando su competitividad y el uso de herramientas clave que maximicen su productividad. Estos centros forman parte del Programa Acelera pyme, que pretende construir el ecosistema de referencia para la transformación digital de las pequeñas y medianas empresas. Desde su puesta en marcha en 2020, acumulan más de 108 millones de euros en ayudas concedidas en sus diferentes convocatorias y han impactado a cerca de 227.000 pymes únicas con atención presencial y remota, jornadas técnicas o talleres, entre otras acciones. En su tercera edición, el Encuentro Nacional de Oficinas Acelera pyme ha supuesto un foro para compartir experiencias con beneficiarios, profundizar en la labor de la red de oficinas y dialogar sobre cómo la transformación digital afecta a nuestro tejido empresarial desde diferentes ángulos como son el empleo, el emprendimiento y la formación de nuestros profesionales. Durante su intervención en el encuentro, María González Veracruz, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, ha destacado que «las oficinas Acelera pyme se deben ver como aliadas estratégicas porque la digitalización es la llave para crear valor, para llegar a nuevos clientes, para adaptarse a los cambios del mercado y para generar empleo de calidad. Cada empresa que apuesta por la transformación digital contribuye a fortalecer el tejido empresarial y, con ello, la competitividad en todo el territorio». José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España, ha afirmado que “la clave del éxito del trabajo de las Oficinas Acelera Pyme está en la colaboración público-privada. En esta red participan las cámaras de comercio, asociaciones, colegios profesionales y diversas entidades y al frente el sector público con Red.es. Gracias a este trabajo de acompañamiento, asesoramiento y ayuda al tejido empresarial, habéis logrado que las pymes entiendan la importancia de la digitalización, no solo para el crecimiento y desarrollo de sus negocios, sino para su supervivencia”. Por su parte, el director general de Red.es, Jesús Herrero, ha subrayado el papel de las oficinas como motor para la digitalización de las pymes. “la fuerza de las OAP reside en su acompañamiento cercano. Ofrecen un espacio accesible donde resolver dudas, recibir información práctica y familiarizarse con herramientas digitales para ser más resilientes. Además, su presencia territorial fortalece nuestro tejido empresarial”, ha afirmado. El encuentro ha ofrecido un espacio de reflexión y diálogo en torno a la transformación digital de las pymes, con sesiones en las que se han compartido experiencias reales y se han abordado soluciones digitales aplicables al tejido empresarial. Estos intercambios han permitido mostrar la diversidad de actuaciones que la red desarrolla en todo el territorio y el impacto de su labor en empresas de distintos sectores y contextos, incluidas aquellas situadas en zonas rurales. Reconocimiento a la labor de las Oficinas Acelera pyme en 2025 La jornada ha querido destacar las acciones que más han marcado la diferencia durante 2025 con rutas digitales, jornadas networking o eventos que han contribuido notablemente a impulsar las labores de asesoramiento y acompañamiento entre las pymes, autónomos y emprendedores impactados. Además, se ha reconocido la labor de tres OAP con el Premio a la mejor Oficina Acelera pyme 2025 que este año ha reconocido sus funciones en tres categorías. El Centro Tecnológico de Materias Primas Minerales y Materiales ha sido reconocido por su impulso a la capilaridad Territorial. La Cámara de Córdoba ha recibido su reconocimiento por el impulso a los sectores tradicionales; y la Federación Regional de Empresarios del Metal de Murcia lo ha hecho por el impulso al sector industrial. Oficinas Acelera pyme La red de Oficinas Acelera pyme cuenta con más de 140 oficinas que realizan tareas de sensibilización sobre las ventajas y metodologías innovadoras para optimizar el funcionamiento de sus negocios, mediante la incorporación de las TIC. Entre los servicios que proporcionan está la atención presencial con asesoramiento y resolución de consultas, la atención remota, jornadas técnicas, talleres prácticos relacionados con a incorporación de las TIC en los procesos productivos de las pymes, servicios tecnológicos y de infraestructuras o información sobre acceso a la financiación pública y privada. Las pymes y autónomos pueden solicitar asesoramiento y ayuda en la oficina que mejor les convenga. Para facilitar la búsqueda, en la página web www.acelerapyme.es hay un localizador donde se puede encontrar la oficina más cercana. Las Oficinas Acelera pyme están financiadas, según tipología, con cargo a Fondos Europeos de Desarrollo (FEDER) o a fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR). Galería del evento:
Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía impulsa la transformación digital del sector con la apertura de tres Oficinas Acelera Pyme
Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía da un paso decisivo hacia la modernización del sector agrario y ganadero con la puesta en marcha de tres Oficinas Acelera Pyme (OAP) en sus sedes provinciales de Huelva, Jaén y Almería. Accede a la noticia completa.
CATÁLOGO DE ESPACIOS DE DATOS ELEGIBLES PARA EL “KIT ESPACIOS DE DATOS”, ESPECÍFICOS DEL SECTOR AGROPECUARIO, GESTIONADOS POR ENTIDADES ANDALUZAS
Espacio de datos: Soil DataSpace Sector: AGROALIMENTARIO Empresa: UNIVERSIDAD DE JAÉN CIF: Q7350006H URL: https://soildataspace.es Email: soildataspace@ujaen.es Descripción: Soil DataSpace es un ecosistema soberano e interoperable que conecta datos edafológicos, ecológicos y geoespaciales de Andalucía y Castilla y León, alineado con Gaia-X, INSPIRE y OGC para impulsar decisiones inteligentes en agricultura, agua y clima. Espacio de datos: Espacio de Datos Agroalimentario de Andalucía (EDAAn) Sector: AGROALIMENTARIO Empresa: UNIVERSIDAD DE MÁLAGA CIF: Q2918001E URL: https://edaan.agora-datalab.eu Email: edaan@uma.es Descripción: Infraestructura innovadora para la gestión, intercambio y explotación segura de datos agroalimentarios, promoviendo la competitividad, la digitalización y el desarrollo sostenible del sector. Espacio de datos: CropDataSpace Sector: AGROALIMENTARIO Empresa: UNIVERSIDAD DE ALMERIA CIF: Q5450008G URL: https://Www.ual.es Email: jorgesanchez@ual.es Descripción: CropDataSpace se concibe como un espacio de datos agroalimentario, donde los participantes (empresas, entidades públicas, centros de investigación, etc.) pueden compartir datos de forma voluntaria, segura y soberana.
Descifrando Los Espacios de Datos (II)
Retos y dificultades en la participación en espacios de datos Aunque los espacios de datos ofrecen importantes oportunidades para la digitalización y la colaboración empresarial, su puesta en marcha y participación también conllevan retos que deben ser comprendidos y gestionados adecuadamente, especialmente en el ámbito de pymes y autónomos. 1️ Complejidad técnica inicial Uno de los principales obstáculos es la complejidad técnica: Para muchas pymes, estos aspectos pueden resultar difíciles sin apoyo especializado, lo que refuerza el papel de acompañamiento de las Oficinas AceleraPyme. 2️ Falta de cultura del dato Muchas empresas aún no trabajan de forma estructurada con sus datos: Esto dificulta identificar qué datos compartir y con qué finalidad, siendo necesario un proceso previo de madurez digital. 3️ Gobernanza y confianza entre participantes El éxito de un espacio de datos depende de la confianza: Definir reglas claras y aceptadas por todos es un reto organizativo y jurídico, especialmente en entornos con múltiples actores. 4️ Costes y sostenibilidad del modelo Aunque no requieren grandes inversiones individuales, los espacios de datos sí implican: Garantizar la sostenibilidad a medio y largo plazo es clave, especialmente cuando los proyectos nacen al amparo de ayudas públicas. 5️ Cumplimiento normativo y protección de datos La participación en espacios de datos debe cumplir con: Esto exige asesoramiento legal y medidas técnicas que aseguren el uso responsable de la información compartida. 6️ Dudas sobre el retorno de la inversión Al tratarse de proyectos colaborativos, los beneficios: Es fundamental definir casos de uso claros y medibles para que las empresas perciban el valor real de su participación. El papel de las Oficinas AceleraPyme ante estos retos Precisamente por estas dificultades, las Oficinas AceleraPyme son clave para: Conclusión Los espacios de datos no son una solución inmediata ni válida para todas las empresas, pero sí una oportunidad estratégica cuando se abordan con un enfoque progresivo, colaborativo y acompañado. Identificar y gestionar sus dificultades desde el inicio es fundamental para garantizar su éxito y su impacto real en el tejido empresarial.
Descifrando Los Espacios de Datos (I)
Espacios de datos: qué son y por qué importan a las Oficinas AceleraPyme Un espacio de datos es un entorno digital seguro que permite a empresas y entidades compartir y utilizar datos bajo reglas comunes, manteniendo siempre la propiedad y el control sobre su información. No se trata de almacenar datos en un único lugar, sino de conectarlos de forma interoperable para generar valor compartido. Estos espacios permiten combinar información procedente de distintos sistemas y organizaciones para mejorar la toma de decisiones, optimizar procesos y crear nuevos servicios digitales, todo ello respetando la privacidad, la seguridad y el marco legal vigente. ¿Para qué sirven los espacios de datos? Los espacios de datos sirven para: Para las pymes, su principal ventaja es que permiten acceder a información y capacidades que, de forma aislada, serían difíciles o costosas de obtener. Interés estratégico para las Oficinas AceleraPyme Las Oficinas AceleraPyme juegan un papel clave como nodo de información, sensibilización y acompañamiento en torno a los espacios de datos, ya que: Desde una Oficina AceleraPyme, los espacios de datos se convierten en una herramienta estratégica de futuro, alineada con las políticas europeas de digitalización y con iniciativas como GAIA-X y la Estrategia Europea de Datos. Beneficios para los usuarios de las Oficinas AceleraPyme Para pymes, autónomos y entidades usuarias, los espacios de datos ofrecen: Además, permiten avanzar hacia una digitalización práctica y realista, basada en la cooperación y no en grandes inversiones tecnológicas individuales. Conclusión Los espacios de datos representan una oportunidad estratégica para las Oficinas AceleraPyme, tanto como herramienta de divulgación como de impulso a proyectos colaborativos entre pymes. Para sus usuarios, suponen un paso adelante hacia una economía digital más justa, eficiente y competitiva, donde los datos se convierten en un activo compartido y gestionado de forma responsable.











